Dürüm Records: un homenaje al house de Lyon en Le Cartel

Le Cartel no es un club al uso. Es un lugar en el que uno podría vivir, verdaderamente. Se encuentra en un edificio reconstruido en el corazón de Lyon y presenta una estética alternativa y underground que encaja perfectamente con su público moderno.

Abierto en mayo de 2019, Le Cartel es el resultado de una iniciativa familiar que busca sumar su granito de arena a la renovación de la escena artística de Lyon. En él, encontrarás: en la planta baja, un bar híbrido, Coffee Shop durante el día y el Cocktail Bar por la noche; en el primer piso, un espacio versátil y acogedor en el que se imparten cursos y talleres relacionados con el arte y el bienestar (pintura, yoga, meditación, costura…); y en el segundo piso, siete workshops artísticos exóticos e inmersivos en el que uno puede cruzarse con artistas y conocerlos de primera mano.

 

Imagen: © Le Cartel 

El día a día en el edificio está marcado por muchísimos eventos: fiestas, DJ sets, exhibiciones, espectáculos de moda, estrenos de revistas…

A Marie y Jeanne, las dos hermanas que dieron nacimiento a este proyecto, les encanta promocionar el feminismo, la solidaridad, la defensa propia, la difusión artística… Todo puede hallarse en su ecléctica programación.

La música en directo no podía faltar en un espacio como este. Regularmente, Le Cartel se convierte en un club de horario vespertino en el que la gente de Lyon se reúne para empezar a calentar motores de cara a la noche.

 

Imagen: © Le Cartel 

Aunque la música electrónica es recurrente, la programación artística del lugar incluye también tardes de rap, hip-hop e incluso música pop. Eso sí: siempre manteniendo una esencia underground destinada a ayudar al talento emergente de la ciudad.

 

Un piso, una atmósfera

Mientras uno se pasea por los distintos pisos de Le Cartel, se encontrará con talleres, shows de pintura en vivo, tiendas de segunda mano o stands de tattoos. Todo forma parte del enfoque de Le Cartel para ofrecer eventos completos, globales e inmersivos que abren puertas a nuevos mundos.

 

Dürüm Records, protagonistas en diciembre

El próximo baile en Le Cartel llegará de la mano de la gente de Dürüm Records. Hablamos de uno de los sellos y colectivos más activos de Lyon, defensores y promotores de su escena de música house. Desde las 18h y hasta poco después de la medianoche, 100d4l, The Sound of Music, Keedo y Molzz b2b 100d4l -por este orden- se encargarán de desvelar los sonidos más candentes de la música house y micro de la ciudad. Y, sí, los vinilos serán más que bienvenidos.

 

ENTRADAS

(Imagen de Portada: © Le Cartel)

 

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Entrevista a Coyu: “Hoy en día, te valoran más por lo que posteas, que por tu música o tu talento como DJ”

Iván Ramos, más conocido como Coyu, nació en la Barcelona de 1985, cuando aún no existían ni los smartphones, ni las redes sociales. En aquella época, la inmensa mayoría de la población no sabía acerca de las ventajas o razones que podían llevar al veganismo. No se hablaba del cambio climático y géneros musicales como el tech-house o el techno apenas resonaban en la lejanía. Pese a todo ello, Coyu quiso dedicarse a la música. Comenzó como periodista, luego se pasó a la promoción y, finalmente, encontró su lugar en el estudio de producción y en las cabinas. 34 años después, Coyu atesora ya tres apariciones en Sónar, múltiples visitas a las mejores escenas del mundo, tres temporadas con su propia fiesta en Ibiza, un sello referente y un liderazgo latente en movimientos veganos y animalistas. Coyu es un tipo amable, campechano y humilde. Y, sobre todo, un tipo muy interesante.

 

 

Creaste Suara en 2008, con apenas 23 años. ¿Fue tu primer gran paso o hubo otros previos?

En realidad, Suara nació como un subsello, pues mi sello principal era Atypical Farm, creado un año antes, en 2007. Ese también fue un momento importante. Suara creció tanto que tuve que dejar morir Atypical Farm y dedicarme exclusivamente a Suara. Antes, había trabajado como periodista musical y había empezado a formarme como DJ y productor. Siempre tuve claro que esta era mi industria, así que me involucré desde pequeño: periodista, locutor de radio, programador, fundador de un sello… y, finalmente, DJ.

 

Produjiste tu primer gran éxito, “El Baile Alemán”, durante una visita a tu amigo Edu Imbernon en Berlín. Sin embargo, tú has seguido siempre atado a Barcelona. ¿Es una de las mejores ciudades para vivir dedicándose a la música electrónica?

Sí, Barcelona es la mejor ciudad de España para dedicarse a esto y también una de las mejores de Europa. Su escena de clubs está muy afianzada y los mejores DJs del mundo están siempre viniendo por aquí. Incluso en cuanto a tiendas de discos estamos ahí arriba. Tener festivales como Sónar también ayuda mucho, ya que nos ha abierto puertas a los barceloneses a la hora de escuchar música que no se escucha durante el resto del año.

 

 

Ya que hablas de Sónar: venimos de celebrar su 26ª edición. Anteriormente, ya has dicho que para ti es “el festival”. ¿Qué es lo que lo hace especial?

Para los que somos de Barcelona, Sónar es siempre muy especial. Fue mi primer festival. Corría el año 2004 y yo tenía apenas 18. Allí, vi por primera vez a leyendas como Massive Attack, Miss Kittin o Carl Cox. Y pensé, como muchos, “algún día me gustaría actuar aquí”. Con el paso de los años, lo conseguí – he actuado tres veces -, siendo uno de los artistas locales que más veces ha actuado en el festival. Sónar tiene, además, un componente educativo que pocos tienen, sobre todo durante el día. Apoya música minoritaria, de países remotos y escenas pequeñas, y les da una oportunidad ante un público inmenso. Hay muchas cosas que lo hacen especial.

 

Desde la perspectiva de un DJ, ¿Sónar es el festival más importante del mundo o es desde la perspectiva barcelonesa que lo vemos de manera desvirtuada?

Es uno de los mejores, sobre todo si eres DJ. Es donde más ilusión me hace actuar. También lo hace muy especial todo lo que sucede a su alrededor. La gente de fuera se siente más atraída también por la OFF Week, hecho que no tienen otros como Awakenings o Time Warp. La gente de la escena puede venir cinco o seis días a Barcelona a disfrutar de la ciudad. Es uno de los puntos relevantes en la agenda de cualquier DJ o de cualquier trabajador de la escena, al igual que lo es el ADE o que lo era la Music Winter Conference de Miami. Lo que hace a Sónar distinto de ADE es que la gente viene menos al negocio. Se hace en junio, tras ocho meses de frío y cielos grises en Europa, y la gente viene a por sus primeros días de verano con un espíritu festivo y feliz.

 

Tú actuaste en Sónar en 2012, cuando tu sonido aún abrazaba la personalidad más tech-house del clubbing. ¿Cómo recuerdas aquella sesión?

Actué en 2012, 2013 y 2016. Yo pinchaba tech-house, pero aquella sesión tuvo poco de ese estilo. Yo nunca he tenido un sonido muy propio. Cuando hacía mis fiestas en Apolo, pinchaba música mucho más oscura, más techno y electrónica, porque el público me lo reclamaba. Lo mismo sucedió en Sónar. Sabía que la gente necesitaría un sonido de festival, de espacio grande. Vi quién actuaba antes y después y di ese servicio de DJ entre actuaciones. Después de mí, llegaba Richie Hawtin como cabeza de cartel. Así que hice mucha electrónica, mucho techno y, sí, también algo de tech-house. Pero puedo pinchar de todo: disco, progressive house… Todo depende del espacio y del momento.

 

 

Ha cambiado mucho tu estilo – y el de todo el sello – desde entonces. En su día explicaste que el tech-house se comercializó demasiado y que ya no te sentías cómodo en ese terreno. ¿Lo sigues viendo todo igual? ¿Eres más feliz ahora, más cerca del techno?

Sí. Hace unos años, no me habría imaginado pinchando a 138 bpm. Ahora, me siento más maduro. Siento que el público me conoce y sabe que puedo acelerar la pista en función de la situación. Puedo poner música muy oscura o más groovie, más melódica o más áspera. Depende del momento. Como productor, estoy más enfocado en el sonido techno, intentando que haya un balance entre lo que es el underground y lo que el mercado pide.

 

En su día temías que ello conllevara peores resultados en términos de visibilidad, ya que es un género más underground y con menos mercado. ¿Cuál es el balance dos/tres años más tarde?

Dimos el cambio en el verano de 2016. Estábamos reformando la Suara Store y aprovechamos para reformar también el sello. En aquel momento, éramos el sello número 1 de tech-house, pero yo me había cansado del género. Con los años, soy consciente de que hemos tenido pérdidas en el mercado, pero me siento más seguro como artista. Ahora, puedo llevar mi carrera por donde realmente quiero. Antes, sentía que era la escena o el público quien me llevaba a mí. Ahora, soy yo quien lleva a mis fans. Si me seguís, fantástico. Si no, hasta otra. Antes, tenía ese miedo. Antes, me daba miedo tocar algo que no gustara. Ahora, no. Ahora, me intento adaptar, pero con unos límites. Antes, no había límites. Y llegaba a hacer cosas que no me gustaban. Ahora, todo lo hago convencido.

 

 

Hablemos de Feline, un sello paralelo enfocado en el talento local y en el formato vinilo. ¿Hay diferencias entre Feline y Suara a nivel de estilo?

Feline nació para dar oportunidades a artistas locales que, aunque son ya conocidos, aún no tienen ese respaldo. Sin embargo, tras la quinta referencia, que era de ORBE, hemos decidido cerrar. Todo lo que hemos intentado para ayudar a la escena local no ha sido suficiente. El proyecto ha durado cuatro años. En el recuerdo quedan estas cinco referencias en vinilo, como homenaje también al formato con el que yo me formé.

 

Siempre has defendido el uso de vinilos y, de hecho, creo que te gusta utilizarlos de vez en cuando. ¿Pueden perderse facultades si se abandona su uso o es algo que se recuerda para toda la vida?

Lo uso de vez en cuando y sí, se pierden facultades. Hace unos meses, organicé una fiesta all night long en el Moog para celebrar mis 15 años como DJ. La mitad de la sesión fue a vinilos y, si la escuchas, hay mezclas muy forzadas, que cuestan de digerir. Yo ni siquiera uso CDJs normalmente. Pincho con Traktor y laptop.

 

 

Una de las fechas más polémicas en tu carrera fue aquel set en el Ultra Music de Miami del año pasado, en el que apareciste con un mixer, un X1 y el laptop con Traktor. ¿Entendiste las críticas?

Como te decía, yo siempre pincho con ordenador, X1 y mixer. Desde hace algún tiempo, he incorporado la RMX para aplicar efectos. Mi set-up es muy sencillo y simple. Es el set-up con el que más puedo aportar como DJ a una fiesta. Por no llevar mucha maquinaria, no significa que no puedas dar lo mejor de ti mismo. Mi set-up es minimalista, pero puedo ofrecer mucho. Hay gente muy pesada con el tema de pinchar sin CDJs. Hoy en día, pinchar con CDJs es muy sencillo. Que sean pesados exigiendo vinilos, aún lo entiendo. Pero que, en 2019, aún haya gente que se cuestione que un DJ pinche con CDJ o con Traktor es increíble. Cada uno tiene libertad para crear lo que considere oportuno. Lo importante es lo que suena a través de las máquinas y no las máquinas en sí.

 

¿Puede ser que todo lo que haga un DJ sobre un escenario esté, hoy en día, demasiado expuesto y sobreanalizado? ¿Puede eso hacer que el artista se autoexija más?

En absoluto ayuda a autoexigirse. La autoexigencia se la pone uno mismo según donde actúe. Hay que saber tomarse bien esto de las redes sociales. A mí, no me suma mucho, pero es por mi personalidad. No tengo soltura ante las cámaras y eso me cuesta. Lo hago, pero por obligación y porque me gusta interactuar con el público. Hoy en día, te valoran más por lo que posteas que por tu música o tu talento como DJ. O entras dentro de la maquinaria del posteo en redes, o parece que no estés dentro de la escena. Si no posteas tus fechas, parece que no tengas fechas. A mí me cansa postear por necesidad. O lo haces, o estás jodido. Vale más eso que tu última producción.

 

En su día, Suara tuvo su propia fiesta en Ibiza. ¿Estado actual?

Es difícil que volvamos. Aquello fue en 2014, 2015 y 2017, con una fiesta semanal en Ibiza. Es difícil volver porque Ibiza ha cambiado mucho y va a seguir cambiando – y parece que para peor. Una marca pequeña como la nuestra ya no tiene espacio allí. Ahora se llevan las grandes marcas, los grandes DJs, los Top-50. O eres top-50, o no vendes y los promotores en Ibiza quieren vender tickets más que en otro lugar en el mundo porque la competencia allí es la más feroz del mundo. En Ibiza hay mucha presión negativa como artista, además. Se trabaja mal y no te lo ponen nada fácil. La gente con la que deberías trabajar codo con codo por el bien de la fiesta son los mismos que acaban imposibilitando que la fiesta vaya bien. Nuestras experiencias no son las más positivas allí, aunque aprendimos muchísimo. Ibiza es como hacer la mili. Vas hecho un niño y vuelves hecho un hombre. Es una jungla, sálvese quien pueda. A base de golpes, aprendes muchísimo.

 

 

Productor, selector, DJ y dueño de un sello discográfico, una tienda de ropa y una fundación de acogida de gatos. ¿Tus días tienen más de 24 horas o hay secreto?

El secreto es echarle horas. Poco descanso, intentar aprovechar bien todas las horas y saber delegar a la gente que me rodea – eso he ido aprendiéndolo con el paso de los años, no siempre hay que estar en todas las tomas de decisión. Obviamente, no meto en el estudio todas las horas que me gustaría, pero es un hándicap con el que vivo.

 

¿Qué te identifica con los gatos? ¿Por qué ellos y no otros?

Conocí a mi novia hace 15 años. Ella me introdujo en el mundo de los gatos y me enseñó como interactuar con ellos. Me enamoré. Es el tipo de animal que más se asemeja a mi personalidad. Me siento muy cercano a su forma de pensar o actuar. Me encantan los perros también, pero veo pocas diferencias entre los perros. En cambio, veo muchas entre los gatos. Si tú le das una patada a un gato, se acordará toda la vida, al igual que una persona. Podrá perdonarte, pero nunca olvidarlo. Esa complejidad es lo que más me atrae de ellos. Son seres maravillosos.

 

La acogida de la Suara Foundation en la industria fue súper positiva desde el primer día.

¡Sí! Es normal… ¿A quién no le gustan los gatos? La gente ve todo lo que hacemos por ellos y nos apoyan. Nombramos a los gatos con nombres de DJs y eso ha hecho también que muchos artistas se hayan involucrado. Amelie Lens, The Black Madonna o Patrice Bäumel son algunos de los que nos han ayudado para curar a sus gatos tocayos, por ejemplo. Muchos otros DJs han pasado por la Cat House a vernos. Es muy bonito.

 

 

En tu rider siempre pides una ayuda para los gatos…

No lo exijo, pero sí, en mi rider siempre pido que se incluyan 10kg de pienso para gatos. Así, ese promotor puede ir al día siguiente a la asociación más cercana para entregar la comida. Es un detalle, pero lo hago para que la gente coja consciencia y vea que los DJs tenemos ciertas demandas, pero que también pueden utilizarse para buenos fines.

 

Lo que quizá muchos no saben es que los gatos andan sueltos por la Cat House y cualquiera puede venir a conocerlos. ¿Hay algún veterinario o experto en conducta animal que avale todo esto?

Tenemos tres gatos residentes: Maceo, Dixon y Bagheera. Viven aquí desde el primer día y no se van a dar en adopción. Ellos ayudan a que los nuevos se integren cuando dan el paso de la calle a la Cat House. Mi novia es veterinaria felina, al igual que Mariana, la encargada. Si Suara Foundation es lo que es, es gracias a ellas.

 

 

Por último, como animalista que eres, te quería preguntar: ¿qué opinas sobre la entrada a caballo de Cecilio G en este último Sónar?

Yo no lo sabía y me enteré por mi novia. Yo, como vegano y animalista que soy, estoy en contra del uso de los animales ya sea para comida, ocio o cualquier tipo de acto que no conlleve un hábitat natural del animal. No puedo estar a favor de lo que hizo este artista.

 

¿A quién ves más culpable? Sónar aún no se ha pronunciado al respecto…

En cuanto a Sónar, yo entiendo que algo así pueda vender, como vendió en su día que David Guetta entrara a Pacha a caballo. Sónar no lo necesita, pero estamos aún con mucho camino por recorrer en el campo de la sensibilización respecto a los animales. Cada vez, habrá más respeto por los animales. Se necesita más tiempo. Yo empecé a ser vegano hace año y medio, así que tampoco puedo permitirme evangelizar a todo el mundo. El artista que canta bien o que actúa bien no necesita caballos.

 

 

PRÓXIMAS FECHAS DE COYU

(Imagen de Portada: © Phlame)

 

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MIRA Festival 2019: 5 actuaciones claves

Ya van nueve años en los que MIRA ha nacido, ha crecido y, de la mano de la Fàbrica de Creació Fabra i Coats, se ha consolidado como uno de los festivales de música electrónica avanzada y arte digital de mayor referencia para la escena de vanguardia europea. Durante dos jornadas de actividades previas y tres intensas noches en Fabra i Coats, MIRA ha ofrecido más de 50 actividades y ha presentado a 120 artistas nacionales e internacionales.

Aunque la organización no ha hecho público el dato, nos ha informado de que, entre Fabra i Coats, L’Auditori de Barcelona, el Espai IDEAL y el Teatre Lliure, MIRA ha movilizado en 2019 a más de 10.000 asistentes. No se colgó el cartel de sold-out en ninguno de los días gruesos del festival, pero tanto el Main Room como el Espai Zero de la fábrica presentaron siempre, desde primera y hasta última hora, un aspecto envidiable. Artistas y público fueron uno (muchos de los protagonistas se pasearon por las instalaciones de MIRA durante todo el fin de semana) y la calidad superlativa de la iluminación y el sonido acompañó, una edición más, a todos los allí presentes.

Tras nueve años disfrutando del MIRA que todos conocemos, el festival catalán de artes digitales se muda. 2020 será el año en el que MIRA celebre su X aniversario. Y lo hará lejos de Fabra i Coats. Dónde es aún una incógnita, pero una cosa tenemos clara: un cambio de formato sería un error. Es precisamente el hecho de concentrarse en un único lugar lo que hace de MIRA un festival con una personalidad e identidad tan fuertes. Mientras esperamos a descubrir lo que sucederá de aquí en adelante, nos quedamos con cinco recuerdos. Cinco actuaciones que, por encima del resto, abrumaron todos nuestros sentidos.

 

5. Floating Points ft. Hamill Industries

Imagen: © Oriol de Vigo 

La actuación de Sam Shepherd en MIRA 2019 era, ya de antemano, uno de los shows más esperados del festival. El artista de Manchester presentaba Crush, su último gran trabajo de estudio cuyo estreno global había sucedido hacía apenas cuatro semanas en los laboratorios de Ninja Tune. Floating Points interpretó en directo la inmensa mayoría de los temas que componen Crush. Nos sorprendió con una larga introducción ambient que, con suavidad y elegancia, fue mutando hacia las bases house de base seca made in UK que tanto le caracterizan. Fueron los primeros bailes del festival en la tarde del jueves, unos bailes acompañados en la pantalla por el trabajo de Hamill Industries, estudio que lleva ya años colaborando con el músico inglés.

 

4. Alessandro Cortini pres. Volume Massimo

Imagen: © Alba Rupérez 

Otro que presentaba su nuevo álbum era Alessandro Cortini. El italiano visitó MIRA en 2016 para enamorarnos con Avanti, disco que vería la luz a principios de 2017. Casi tres años después, volvía a Fabra i Coats con Volume Massimo bajo el brazo. Este nuevo larga duración es la continuación de aquel primero. Un segundo capítulo en el que la compenetración es total entre las melodías y la rugosidad de técnicas experimentales irrefutables para el compositor. Por momentos, elementos de Avanti aparecieron para tocar la fibra del público, mientras sintetizadores, drones e incluso notas a guitarra incrementaban la intensidad de la performance a medida que esta llegaba a su final. El abrazo musical y visual de Alessandro Cortini llegó a Barcelona cargado de paz.

 

3. Blanck Mass ft. Dan Tombs

Imagen: © Alba Rupérez 

No quedó claro si el público de MIRA tenía más ganas de ver los nuevos trabajos visuales de Dan Tombs – el inglés, uno de los mejores artistas visuales del Reino Unido, actuaba en el festival catalán por segunda vez – o los sonidos recién cocinados de Blanck Mass. Bajo ese alias, Fuck Buttons nos enseñó Dumb Flesh, su nuevo disco para Sacred Bones en el que fusiona grime, bass y trance con una energía más propia de las pistas post-punk. La suya fue la penúltima actuación del fin de semana en el Main Room y pareció dejar a más de uno con la boca abierta. La combinación de luz, contraposición de color, ruido y épica aceleró los corazones de MIRA mucho más de lo que cualquiera habría imaginado. Poner el broche al show con “House vs. House” fue incluso demasiado osado. Los gritos demostraron que el acierto fue rotundo.

 

2. Clark ft. Evelyn Bencicova

Imagen: © MIRA Festival 

Si alguien en el cartel de este MIRA 2019 contaba con un buen elenco de fans, ese era Chris Clark. Normal, si tenemos en cuenta que publica música a un ritmo diabólico desde que se estrenó en el sello Warp en 2001. El espectáculo de Clark presentó un acompañamiento exclusivo y especial para la ocasión – comisariado por MIRA – a cargo de la artista visual eslovaca Evelyn Bencicova. Clark viajó a través de sus casi 20 años de carrera como músico, recuperando cortes de sus mejores obras, edits y remixes, sonidos que aún no habíamos escuchado y, por supuesto, cortes provenientes también de su última obra, Kiri Variations. Clark ejemplificó la dualidad y compenetración entre las bases más amistosas y los sonidos más sofisticados y exigentes para la audiencia.

 

1. Biosphere

Imagen: © MIRA Festival 

Será difícil encontrar a alguien en este mundo que no esté de acuerdo en que Biosphere es uno de los mejores productores de música ambient de toda la historia. Sus sonidos revolotean por salas de todo el mundo desde principios de los 90. España, sin embargo, no tenía la ocasión de verle en directo desde hacía 15 años. Biosphere presentó en MIRA un nuevo espectáculo audiovisual basado en The Senja Recordings, su último gran proyecto. El escenario principal del festival pudo observar en la gran pantalla las grabaciones de campo que Biosphere registró en la isla ártica de Senja, mismas grabaciones que combinó con sus improvisaciones de estudio para deleite del público. Biosphere es grande por muchas cosas, pero, sobre todo, es grande por romper con el esquema más ortodoxo del género y aplicar la no-lógica de que la música ambient, si se quiere, también puede ser bailada.

 

(Imagen de Portada: © Xarlene)

 

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