Can Culleretes: La joya culinaria más antigua de Barcelona

Un viaje en el tiempo culinario
Can Culleretes no es solo otro restaurante en la bulliciosa ciudad de Barcelona. Es un sitio donde cada rincón cuenta historias que se remontan a la Barcelona del siglo XVIII. Fundado en 1786, Can Culleretes ofrece a sus visitantes una experiencia gastronómica auténtica y genuina, respaldada por siglos de tradición.
» width=»1030″>Visitar Can Culleretes es como entrar en una máquina del tiempo. Es el segundo restaurante más antiguo de España, después del famoso Sobrino de Botín en Madrid. El ambiente sigue siendo el de un establecimiento fiel a sus orígenes, donde las paredes tienen almenas y retratos antiguos que relatan secretos familiares.
Gastronomía que evoca nostalgia
La magia de Can Culleretes reside en su menú tradicional. No se trata simplemente de comer, sino de saborear la historia de cada platillo preparado con esmero. Entre sus especialidades destaca la escudella y carn d’olla, un plato que bien podría considerarse como el abuelo de todos los guisos catalanes. También destacan los canelones de toda la vida y, por supuesto, el exquisito civet de jabalí.
Cada plato en el menú cuenta con ingredientes frescos y de la más alta calidad, un compromiso que la familia Agut Manubens, los actuales propietarios, se ha asegurado de mantener. En particular, los clientes se deleitan con los platos diarios que varían según la temporada, garantizando siempre una experiencia gastronómica variada y completa.
La esencia de Barcelona en cada bocado
Aunque muchos restaurantes se pierden en la oferta turística de menú y recetas de moda, Can Culleretes continúa abrazando sus raíces. La cocina catalana tradicional se presenta aquí de una manera que no encontrarás en ningún otro lugar. Sus platillos no solo alimentan el cuerpo, sino que también nutren el alma con cada bocado que rememora épocas pasadas.
COYA Barcelona y su mezcla única de gastronomía, arte y cultura
Uno podría compartir mesa con barceloneses habituales del lugar o turistas ávidos de descubrir la cultura gastronómica local. Esta diversidad de clientela contribuye a un bullicio característico que hace eco de los vibrantes sonidos de una Barcelona de antaño.
Un ambiente que ofrece calidez en cada rincón
Al entrar al restaurante, los visitantes son recibidos por un cálido ambiente que se siente acogedor y familiar. Can Culleretes mantiene un equilibrio perfecto entre lo antiguo y lo actual, gracias a su arquitectura que conserva detalles originales junto con algunas renovaciones menores.
Los murales de cerámica en las paredes, las lámparas de estilo antiguo y el mobiliario clásico transportan a los comensales a un mundo donde el tiempo parece haberse detenido. Esta mezcla de elementos proporciona no solo una comida, sino toda una experiencia sensorial.
Más que un restaurante, un legado
Can Culleretes no es simplemente un lugar para comer; representa un legado vivo de la historia culinaria de Barcelona. Han sido testigos de innumerables historias familiares, celebraciones y también de la evolución de una ciudad que ahora es un epicentro turístico. Hoy, sigue operando con una pasión y dedicación indiscutibles, habiendo resistido el paso del tiempo y la modernización.
Cada miembro del personal comparte un amor genuino por su trabajo, reflejado en su servicio atento y amable. A menudo, los comensales se encuentran siendo parte de conversaciones animadas sobre la historia del lugar y las maravillas de sus significativas recetas tradicionales.
El fenómeno Can Culleretes: Una visita obligada
Viajeros de todo el mundo se sienten atraídos por la riqueza histórica y culinaria que ofrece este icónico establecimiento. Can Culleretes no solo es interesante para los amantes de la gastronomía, sino también para aquellos con un apetito por descubrir la historia viva de Barcelona.
Por todo ello, una visita a Barcelona no estaría completa sin reservar una mesa en Can Culleretes. Es una oportunidad única para disfrutar de la auténtica cocina catalana mientras se explora una de las partes más entrañables del pasado de la ciudad.
Para cualquier visitante, este restaurante es una recomendación esencial. No solo complace al paladar, sino que también ofrece una experiencia inmersiva en la rica historia cultural de Barcelona.

Invertir en locales comerciales en Barcelona

En 2024, los locales comerciales se han consolidado como el activo más rentable en Barcelona, superando a las viviendas, oficinas y garajes. En un contexto marcado por regulaciones que han limitado las oportunidades de rentabilidad en el mercado residencial, los inversores han encontrado en los locales comerciales un refugio seguro y atractivo. Barcelona, con su vibrante turismo y su sólida infraestructura urbana, se posiciona como un epicentro de oportunidades en este sector.
¿Por qué los locales comerciales son tan rentables?
Una de las claves del éxito de los locales en Barcelona es la flexibilidad en la fijación de precios de alquiler. A diferencia del mercado residencial, donde las rentas están estrictamente reguladas, el mercado comercial permite una negociación más abierta entre propietarios e inquilinos. Este modelo ofrece acuerdos más atractivos, potenciando la rentabilidad de los inversores.
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Además, las zonas periféricas de la ciudad han ganado protagonismo. Mientras que áreas como Paseo de Gràcia o Portal de l’Àngel son conocidas por sus altos precios, los barrios más alejados presentan un equilibrio perfecto entre coste y retorno. En estas áreas, los precios más bajos permiten obtener mayores márgenes de rentabilidad, lo que atrae a inversores inteligentes que buscan maximizar su retorno.
Zonas prime y ejes comerciales: una apuesta segura
El estudio más reciente destaca que en las zonas prime, como Paseo de Gràcia, las rentabilidades oscilan alrededor del 3%. Sin embargo, en áreas menos céntricas, estas cifras pueden superar el 6,5%, convirtiendo a estos locales en opciones de inversión mucho más atractivas. Además, las zonas comerciales de barrio, como la calle de Sants, Gran de Gràcia o Passeig de Fabra i Puig, han registrado tasas de ocupación superiores al 90%.
Este fenómeno responde a dos factores: la demanda constante de grandes marcas que buscan visibilidad en zonas concurridas y el creciente interés por negocios locales en áreas más residenciales. Estas últimas, con precios de alquiler más asequibles (40-60 €/m² al mes), ofrecen oportunidades tanto para pequeñas empresas como para inversores.
¿Qué buscan los inversores?
En términos de tamaño, los locales de entre 80 y 200 metros cuadrados representan el 43% de la demanda, seguidos por aquellos de menos de 80 metros cuadrados. Este rango cubre las necesidades de la mayoría de las empresas, desde tiendas de barrio hasta franquicias.
El sector servicios sigue liderando la demanda, impulsado por la recuperación económica y el incremento del turismo. Desde cafeterías hasta gimnasios, los locales comerciales en Barcelona se han adaptado a las necesidades cambiantes del mercado.
Turismo y locales: una combinación perfecta
El papel del turismo en la economía de Barcelona es innegable. Millones de visitantes llegan cada año en busca de experiencias únicas, desde paseos por las calles comerciales hasta compras en tiendas exclusivas. Este flujo constante de turistas no solo impulsa las ventas de las empresas, sino que también refuerza la rentabilidad de los locales.
En este contexto, los locales comerciales se han convertido en un activo indispensable para marcas internacionales que buscan capitalizar la afluencia turística. Esto no solo fortalece la economía local, sino que también posiciona a Barcelona como un destino clave para la inversión comercial en Europa.
El impacto de las nuevas dinámicas del mercado
El aumento de la demanda en zonas periféricas también refleja un cambio en las dinámicas del mercado. Áreas tradicionalmente ignoradas por los inversores ahora ofrecen rentabilidades superiores, gracias a un equilibrio perfecto entre costos más bajos y una creciente afluencia de consumidores.
Por otro lado, algunos locales han comenzado a transformarse en viviendas debido a la escasez de pisos en alquiler. Sin embargo, los propietarios aún encuentran mayores ganancias en los alquileres comerciales, especialmente en las zonas más exclusivas. En Paseo de Gràcia, donde el 97% de los locales están ocupados, los precios pueden superar los 300 €/m² al mes, destacando como una de las áreas más lucrativas.
Perspectivas para el futuro
De cara al futuro, el mercado de locales comerciales en Barcelona presenta oportunidades únicas para los inversores. La estabilidad en los precios y la alta demanda garantizan un flujo constante de ingresos, mientras que la flexibilidad en la negociación permite adaptarse a los cambios del mercado.
Además, con el crecimiento continuo del turismo y la recuperación económica, Barcelona se posiciona como una ciudad clave para el desarrollo de negocios. Desde zonas prime hasta ejes comerciales de barrio, la diversidad de opciones hace que el mercado de locales sea atractivo tanto para grandes marcas como para pequeños emprendedores.
El activo más rentable
En un momento en que las regulaciones han reducido las oportunidades en el sector residencial, los locales comerciales destacan como el activo más rentable en Barcelona. Su flexibilidad, alta demanda y conexión con el turismo los convierten en una inversión segura y lucrativa. Tanto en el centro como en la periferia, estos espacios siguen ofreciendo oportunidades de oro para quienes buscan maximizar su rentabilidad en un mercado competitivo.

Taberna Kamikaze, donde Japón y el Mediterráneo se dan la mano

Barcelona se ha convertido en un epicentro de la gastronomía creativa, y Taberna Kamikaze no es la excepción. Este restaurante ubicado en el corazón del Eixample propone un viaje sensorial único, donde la cocina mediterránea y las influencias asiáticas conviven de manera magistral.
Recorrido por los mejores restaurantes japonéses en Barcelona
Con un formato que combina la esencia de las tradicionales tascas japonesas con un toque europeo, Kamikaze no solo destaca por su propuesta culinaria, sino también por la pasión y personalidad que los chefs Enric Buendía y Aritz Ribalta imprimen en cada plato.
» width=»1030″>Un concepto que rompe moldes
Lejos de ser un restaurante de sushi al uso, Taberna Kamikaze busca fusionar sabores mediterráneos con técnicas y salsas japonesas. Su propuesta gira en torno al mestizaje gastronómico bien entendido, donde cada elemento encuentra su lugar sin resultar forzado ni excesivo. Desde el primer bocado, queda claro que aquí no hablamos de simples mezclas culturales; se trata de una reinterpretación inteligente y respetuosa.
En su carta, los ingredientes locales se combinan con productos asiáticos, destacando técnicas como la brasa y preparaciones tradicionales japonesas adaptadas a los gustos mediterráneos. Platos como el milhojas de caballa y peu blau, mezclados con un aromático dashi, demuestran la capacidad de los chefs para crear una experiencia que conecta dos mundos culinarios.
Un guiño al Japón de la era Meiji
La influencia japonesa en Taberna Kamikaze no se limita a los sabores, sino también a la filosofía que impregna su cocina. Inspirados por el Japón de finales del siglo XIX, cuando comenzaron a integrar ingredientes y técnicas occidentales, Buendía y Ribalta han construido un puente que conecta lo mejor de ambas culturas. En platos como la salsa de pollo a la catalana sobre crujiente de tofu, se percibe ese equilibrio entre tradición y modernidad.
La base mediterránea del plato, con piñones y densas salsas, se enriquece con el cuajo y la dulzura de la soja, creando un contraste que sorprende al paladar. Aquí no hay estridencias: cada elemento encaja como si siempre hubiera pertenecido al recetario local.
» width=»1030″>Una carta breve pero impactante
La propuesta de Kamikaze no es extensa, pero sí cambiante. Los platos evolucionan según la disponibilidad del producto y la creatividad de sus chefs. Así, se convierte en una experiencia gastronómica viva, siempre fresca y adaptada a la temporada.
Entre los imprescindibles, destacan los niguiris de atún salvaje con salsa yuke, de anguila ahumada del Delta y de vaca rubia gallega. Cada bocado resume el espíritu del restaurante: calidad del producto, técnica impecable y un toque distintivo. Aunque no todo es perfecto —el pescado puede llegar algo frío—, el equilibrio general de los platos compensa cualquier detalle.
La escórpora a la brasa con mantequilla de ponzu es otro de los grandes éxitos de la carta. Su sabor intenso y textura perfecta demuestran que la brasa es uno de los pilares fundamentales de la propuesta. Pero, si buscas algo verdaderamente original, no te pierdas el romesco asiático con langostinos de San Carlos de la Rápita, un plato que combina el icónico tom yam thai con toques tarraconenses.
De la cantera de Disfrutar al mundo
Enric Buendía y Aritz Ribalta no son nombres desconocidos en la escena gastronómica de Barcelona. Su paso por el biestrellado Disfrutar les dio no solo experiencia, sino también una visión única para desarrollar un proyecto como Kamikaze. Sin embargo, su amor por la cocina se forjó en lugares más humildes, donde aprendieron el respeto al producto y la paciencia de las cocciones largas.
Esa dualidad se refleja en la carta de Kamikaze: por un lado, guisos potentes y elaboraciones mediterráneas tradicionales; por otro, técnicas japonesas contemporáneas que aportan ligereza y sofisticación. Este equilibrio entre innovación y raíces es lo que hace de Taberna Kamikaze un lugar especial.

Más allá de la fusión
Hablar de fusión sería quedarse corto. Lo que Taberna Kamikaze propone es una auténtica conversación entre culturas. Platos como las kokotxas de bacalao al pilpil con salsa de codorniz y rabanitos encurtidos son un ejemplo de cómo Oriente y Occidente pueden encontrarse sin perder su esencia.
La carta también se atreve con clásicos franceses, como las almejas con beurre blanc reinterpretadas al estilo nipón, o con recetas inspiradas en el sudeste asiático, como la chuleta de cerdo a baja temperatura con salsa tonkatsu. Todo ello bajo una estética que combina la calidez de las tascas japonesas con la sofisticación de la gastronomía europea.
Un espacio para descubrir y disfrutar
Más allá de la comida, la experiencia en Kamikaze se completa con un ambiente cuidado al detalle. Las mesas, sin mantel, y la luz dirigida crean un espacio que invita tanto a una cena informal como a una celebración especial. Cada rincón del restaurante refleja la filosofía de sus chefs: pasión, creatividad y respeto por el producto.
Taberna Kamikaze es una invitación a salir de la zona de confort y disfrutar de una propuesta que sorprende sin artificios. En cada plato, en cada sabor, se percibe la intención de construir algo único.
Un mestizaje culinario con personalidad
Si algo define a Taberna Kamikaze, es su capacidad para unir mundos tan distintos como el japonés y el mediterráneo sin perder autenticidad. En un panorama gastronómico donde la fusión a menudo se utiliza como mero recurso comercial, Buendía y Ribalta han demostrado que cuando se hace con conocimiento y amor por la cocina, el resultado puede ser brillante.
Taberna Kamikaze no es solo un restaurante; es un reflejo de lo que ocurre cuando dos culturas dialogan desde el respeto y la creatividad.

Boa-Bao, un billete a Asia en el corazón de Barcelona

Boa-Bao no es solo un restaurante, es una experiencia. Ubicado en el barrio del Eixample, este local ha conseguido hacerse un hueco en la escena gastronómica de la Ciudad Condal desde su apertura en 2019. Su propuesta es clara: llevarte de viaje por los sabores auténticos de Asia sin salir de Barcelona. Pero ¿qué hace que Boa-Bao sea tan especial? Aquí te contamos todo.
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Un concepto que respeta las raíces
A diferencia de otras propuestas que buscan reinterpretar o fusionar la gastronomía asiática, Boa-Bao se mantiene fiel a las recetas tradicionales. Este enfoque lo convierte en un lugar único, donde cada plato cuenta una historia ligada a su origen. Desde el curry tailandés hasta los dim sums chinos, cada bocado está impregnado de autenticidad. Esto es posible gracias al uso de ingredientes importados directamente desde Asia y a la colaboración habitual con chefs nativos que perfeccionan las técnicas de cocina del equipo.
Uno de los nombres clave en esta dinámica es el chef Nyoman Wijana, especialista en cocina indonesia, quien ha aportado su experiencia para mantener el estándar de calidad que define a Boa-Bao. La multiculturalidad de su equipo de cocina es su seña de identidad, un reflejo de las tradiciones gastronómicas de los 11 países representados en su menú.
Un menú que es un pasaporte
La carta de Boa-Bao se presenta como un pasaporte que invita a recorrer países como Tailandia, Vietnam, Japón, Laos o Filipinas. Los platos están organizados en categorías que permiten al comensal explorar diferentes sabores y texturas: gua baos, currys, sopas, woks y postres. Entre las opciones más destacadas están:

Samosas vegetarianas con chutney de cilantro y menta.
Curry verde tailandés con marisco.
Pad thai con panceta de cerdo frita y pimienta de Sichuán.
Bao de lubina con rábano encurtido y mayonesa picante.

Para cerrar la experiencia, los postres combinan toques asiáticos y europeos. La crème brûlée de coco con albahaca y citronela es uno de los favoritos, junto con los dim sums de naranja y chocolate belga acompañados de helado de jengibre.
Una experiencia completa
Boa-Bao no solo destaca por su comida. El ambiente del restaurante transporta al cliente a los mercadillos asiáticos de los años 20, gracias a una decoración cuidadosamente diseñada. El uso de materiales reciclados, estatuas de los Guerreros de Terracota y murales exclusivos de la artista belga Yael Hupert crean un entorno único que complementa la experiencia culinaria.
Además, su carta de bebidas es otro punto fuerte. Los cócteles y mocktails de inspiración asiática, junto con cervezas artesanales locales y vinos catalanes, son el complemento perfecto para cualquier plato. La alianza con productores locales, como Garage Beer Co, demuestra el compromiso de Boa-Bao con la cultura de Barcelona, sumando elementos autóctonos a su propuesta internacional.
Un espacio con historia
El edificio que ocupa Boa-Bao no es cualquier lugar. Anteriormente, albergó la galería Joan Gaspar, donde Picasso tuvo su primera exposición individual en España en 1957. Ahora, en esta emblemática ubicación, el restaurante panasiático combina pasado y presente, ofreciendo un espacio vibrante y cosmopolita ideal tanto para comidas casuales como para cenas en grupo.
Un éxito internacional
Boa-Bao llega a Barcelona después de triunfar en Lisboa y Oporto, donde se ha consolidado como uno de los lugares imprescindibles para los amantes de la gastronomía asiática. Este proyecto nace del amor por la cocina de una pareja internacional que, junto con el chef Chris Gelien, ha llevado la propuesta panasiática a otro nivel. La expansión a Barcelona no solo refuerza su éxito, sino que también adapta su oferta al público local, incorporando detalles como vinos catalanes a su carta.
Por qué Boa-Bao es único
Boa-Bao no es un restaurante cualquiera. Su combinación de autenticidad, calidad y ambiente lo convierte en una parada obligatoria para quienes buscan algo más que una simple comida. Es un lugar donde cada detalle está pensado para que vivas un viaje gastronómico inolvidable, desde el primer bocado hasta el último sorbo de un cóctel.
Si te apasiona la cocina asiática y valoras los espacios con personalidad, Boa-Bao debería estar en tu lista. Más que un restaurante, es una puerta de entrada a los sabores de Asia en pleno centro de Barcelona.
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» width=»18″> Pl. del Dr. Letamendi, 1, L’Eixample, 08007 Barcelona, España

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El bar Cañete, un clásico de Barcelona entre los mejores del mundo

Barcelona es una ciudad que enamora con su historia, su arquitectura y, por supuesto, su gastronomía. No es casualidad que sea uno de los destinos más visitados de España. Además de la Sagrada Familia o el Park Güell, quienes la recorren descubren que la capital catalana también alberga joyas culinarias únicas. Entre ellas, el Bar Cañete, que ha sido incluido en la codiciada lista The World’s 50 Best, en la categoría de restaurantes informales.
» width=»765″>Una propuesta de barrio que conquista el mundo
Situado en el barrio del Raval, en la calle Unió 17, el Bar Cañete ha logrado lo que pocos: combinar la sencillez de la cocina tradicional con un toque sofisticado que encanta a cualquier paladar. Su propuesta incluye tapas y platillos típicos, como las croquetas de jamón, la tortilla de camarones gaditanos o su famoso arroz caldoso de marisco. Esta mezcla entre tradición y modernidad lo ha posicionado como uno de los referentes de la gastronomía de barrio, no solo en Barcelona, sino a nivel mundial.
El reconocimiento en The World’s 50 Best lo coloca en el sexto lugar dentro de la categoría de Low Brow Restaurants, una clasificación dedicada a establecimientos de comida informal, accesible y deliciosa. Esta mención destaca no solo la calidad de su menú, sino también la experiencia que ofrece a sus comensales, quienes pueden disfrutar de un tapeo auténtico en un ambiente acogedor.
Las claves del éxito del Bar Cañete
La variedad y la calidad son los pilares sobre los que se sostiene este icónico local. Desde platos sencillos hasta elaboraciones más complejas, como la escudella Cañete o las alcachofas fritas del Prat, cada bocado refleja el cuidado en la selección de ingredientes y la pasión por la cocina.
El precio, además, es otro factor que lo hace destacar. Las croquetas de jamón se ofrecen por 2,85 euros, la tortilla de camarones por 3,65 euros, y el arroz especial por 26,25 euros. Estas cifras, junto con la calidad de los platos, convierten al Bar Cañete en un lugar ideal tanto para visitantes como para locales que desean disfrutar de una experiencia gastronómica única sin arruinar su bolsillo.
» width=»1020″>Raíces familiares y tradición
La historia del Bar Cañete está profundamente arraigada en la tradición familiar. Fundado por una familia sevillana, este bar ha sabido mantener la esencia de la comida casera con toques andaluces, mientras se adapta a los gustos de la vibrante Barcelona.
Antoni, el abuelo de la familia, comenzó su andadura como camarero en ferias, y más tarde, junto a su hija Mari y su yerno Manolo, abrió varios establecimientos que con el tiempo derivaron en el Bar Cañete que conocemos hoy. Desde 2016, el local forma parte del grupo Olivé, que gestiona otros restaurantes reconocidos en la ciudad, como L’Olivé y el Barceloneta, manteniendo siempre el compromiso con la calidad y la tradición.
Una experiencia para todos
El Bar Cañete no solo atrae a los amantes de las tapas; también es un lugar donde se fomenta la convivencia y el disfrute en grupo. Su ambiente informal y su variado menú lo convierten en el sitio perfecto para reuniones familiares, encuentros con amigos o incluso cenas casuales.
Además, su inclusión en el prestigioso ranking mundial destaca la importancia de reconocer a locales que ofrecen experiencias memorables sin necesidad de ser de alta cocina. Este logro coloca al Bar Cañete a la altura de establecimientos en ciudades como Nueva York, París o Londres, reafirmando su posición como uno de los mejores lugares para disfrutar de la gastronomía de barrio.
» width=»1030″>Una tradición que continúa
El reconocimiento internacional no ha cambiado la esencia del Bar Cañete. Siguen siendo un referente de la cocina informal, demostrando que la calidad no está reñida con la sencillez. Barcelona tiene muchos tesoros, y sin duda, este emblemático bar es uno de ellos. Si alguna vez paseas por el Raval, no dejes de visitar este rincón donde la tradición y la innovación se encuentran en cada plato.
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Carrer de la Unió, 17, Ciutat Vella, 08001 Barcelona, España» width=»18″>
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