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Etiqueta: Bares
Gambit Café
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El salero de Ming
El Salero de Ming: cocina casera a cualquier hora del día
Si lo que quieres es comer como en casa, sin duda tienes tienes que hacer una parada obligatoria por aquí. Un bar de los de siempre, con comida casera, cerveza bien tirada y terraza de las que da sombra justo cuando empiezas a pensar que igual el verano en Madrid era mala idea.
Ubicado muy cerca del campo del Rayo, lo que significa que los días de partido, es sagrado hacer la previa aquí y tiene ambientazo, y seas o no del rayo, la que escribe os aconseja ir a la previa como mínimo una vez.
Aquí su cocina casera es a todas horas, aquí se desayuna, se come (cuentan con menú del día) y se tapea, se tapea bien. Cocina española de la de nuestras abuelas, croquetas cremosos, oreja, patatas revolconas con torreznos, cazuelita de callos, revuelto de morcilla, tortilla de patatas, aunque nosotros dentro de su amplia carta tenemos caballo ganador, los huevos revueltos con gambas, y su bocadillo de carrilleras al whisky, no podéis ir y no probarlo, lo que hacen en el Salero de Ming no son bocadillos, son BOCADILLOS, y se nos llena la boca al decirlo.
Pero la cosa no se queda solo en lo castizo. Ming, el dueño, ha metido en la carta una pequeña sección de comida oriental, pero sigue siendo igual de casera, aunque esta no sea la de nuestras abuelas, tallarines de boniato, gyozas con la masa hecha a mano…
Y si vas con prisa pero con hambre, tienen unos cucuruchos de patatas fritas por 3€, que te puedes llevar en modo “papeo callejero” con los colores del Rayo.
Además, tienen gran variedad de cervezas para todos los gustos: Mahou, Estrella Galicia, Águila, y cómo no, la CCVK, la cerveza de Vallecas. Y en el terreno del vermú, sirven el Zarro (de grifo y madrileño) y el Lustau de Jerez, con su aceitunita incluida, como debe ser.
¿Y la terraza? Grande. Ideal para verano, pero funcional todo el año. Da sombra en cuanto aprieta el sol, y eso, en Madrid, vale oro.
El Salero de Ming es de esos sitios donde siempre hay alguien que está celebrando algo: un gol, una ronda, una comida de las que acaban en sobremesa larga.
Datos de interés:
Qué: El Salero de Ming
Dónde: Calle Payaso Fofó 24
Cuándo: L cerrado | M, X y J: 11 – 01:30h | V: 11 – 02:00h | S: 10:30 – 02:00h | D: 10:30 – 01:00h
Más info: Web
La Flaca
Lo que empezó como una taberna con vocación de tardeo en el barrio de Salamanca, hoy es uno de esos espacios donde todo parece fluir: empiezan con desayunos, le sigue el vermú de los domingos con refill ilimitado por 5 € hasta las 17:00, después comidas que se alargan en sobremesas animadas, meriendas con picoteo y cenas que acaban entre guitarras, canciones y brindis. El local está pensado para eso, para quedarse. Dos terrazas, un salón con personalidad propia, y una programación que va de vermuts domingueros a conciertos íntimos entre semana.
En La Flaca conviven dos estilos bajo un mismo techo: La Taberna, abierta desde primera hora con cocina ininterrumpida y El Tardeo, que cobra vida a partir de las 17:00 con luces más bajas, guitarras, copas, versiones que te sabes aunque no sepas que te las sabes. De ahí que se llame como la famosa canción de Jarabe de Palo: “La Flaca duerme de día, dice que así el hambre engaña… cuando cae la noche baja a bailar a la tasca…”
Nosotros tuvimos la suerte de ir a probar su comida y no nos pudo gustar más. Empezamos con los torreznos de Soria con patatas revolconas, un clásico de los que sabes que nunca te van a defraudar… y fue un acierto total. Crujientes por fuera, tiernos por dentro, y acompañados de un puré con sabor de verdad. También pedimos unas coquinas al ajillo, que llegaron perfectas: tiernas, bien aliñadas y con ese fondo de aceite con ajo y perejil que te hace pedir pan sin pensarlo.
Nos quedamos con las ganas de probar todo lo demás, sin duda no les falta nada en el menú: croquetitas cremosas de jamón, croquetón de mejillón, brioche de carrillera con parmesano, pulpo con parmentier de trufa… todo tenía una pinta espectacular. Era esa clase de carta que lees entera y no hay ni un plato que descartes.
Y de postre, la tarta de queso, que estaba muy cremosa por dentro. Un final de 10 para acabar la noche.
Datos de interés:
Qué: La Flaca
Dónde: C/de Serrano, 43.
Cómo llegar: Serrano, Velázquez, Colón, Rubén Darío.
Cuándo: de 9:00 a 00:00
Cuánto: precio medio de 30 €
Más info: web | instagram
Caiño
Culto a la uva
Hace un par de años abrió Caiño, un lugar donde se respira amor por el vino y donde se busca que probarlo sea una experiencia divertida, agradable y distendida (rompiendo con el formalismo que rodea este mundillo, pero sin perder un ápice de calidad).
Al frente de Caiño tenemos a Lucía Araque, enóloga (también conocida como vendedora de vino en bares o taberneira del siglo XXI). Nos contó con mucho mimo y delicadeza cuál es la filosofía de este lugar —disfrute sin formalismo, un lugar para divertirse, divulgar y explorar—. Nos habló de su pasión por el vino y nos explicó con mucho detalle y cuidado varios de los vinos de la extensa carta (demostrando no solo toda la sabiduría que acarrea con respecto al vino, si no la humanidad que rezuma). El equipo que le acompañaba, en este caso la camarera que nos atendió —Alba—, seguía la misma filosofía que Lucía, amabilidad, dedicación y atención al detalle. Probamos vinos como «Quite» de Veronica Ortega, «Sal» de Iria Otero o «Ciclón» de Rufete (super buenos).
Alguna de las cosas que nos contaron fue que la mayoría de marcas con las que trabajan son cero comerciales, de productores pequeños. Aunque por supuesto también tienen botellas más conocidas e incluso de culto.
Con el fin de acompañar a los vinos, cuentan con una carta con platos tradicionales, pero elaborados con muy buen gusto y originalidad. Tuvimos la suerte de probar algunos de ellos, como la ensaladilla rusa (con mayonesa casera echa con el propio aceite del atún), las anchoas de Santoña (con un sabor muy original debido al uso de mantequilla), el sam de pulpo (presentado como un taco, creando una fusión gallego-mexicana), las croquetas de calamares en su tinta (uno de sus platos favoritos) o los gambones al ajillo (con un toque picante y muy sabrosos). También probamos uno de sus postres, la tarta de queso, pistacho y chocolate blanco (una tarta de queso diferente y poco empalagosa). Pero nos quedaron muchas cosas con muy buena pinta por probar.
El local es muy acogedor, con algunas paredes llenas de botellas de vino y otras llenas de fotografías tipo polaroid. Contaban con mesitas altas y bajas, para todos los gustos.
Organizan catas de vinos los los jueves y los viernes (podéis consultar la disponibilidad aquí por si hay algún cambio). Depende del día hay solo cata de varios vinos o cata y moja, donde también hay comida para acompañar a los vinos (a veces son catas temáticas). Los precios son bastante asequibles de 30€ a 50€ y duran alrededor de hora y media. También puedes organizar con ellos una cata a tu medida.
En definitiva, si buscas un bar de vinos por la zona de Retiro, este es tu lugar. Un lugar donde beber buen vino y aprender sobre éste desde el disfrute.
Datos de Interés:
Qué: Caiño. Bar dedicado al vino.
Dónde: C. de Ibiza, 35, Retiro, 28009 Madrid
Horario: Martes a jueves de 18:00 a 00h. Viernes de 18:00 a 00:30h. Sábados de 13:00 a 00:00h
Cómo llegar: Ibiza (L9).
Precio medio: 25€/30€
Teléfono:91 060 72 80
Más información: Web, Instagram
Galería: